Comedor de Baní, República Dominicana

República Dominicana  es un  país con una alta tasa de mortalidad infantil, siendo la mayoría de estas muertes debidas a una mala alimentación, que en algunos casos se convierte en desnutrición total. ADASEC República Dominicana, a través del CENIFE, con la colaboración de  ADASEC  intenta,  dentro  de  sus  Programas  de Ayuda y Apoyo a la Infancia, paliar y transformar, en la medida de sus  posibilidades, esta situación de carencias y falta de medios,  tanto  dentro del ámbito de la educación,   como  del  logro  de  una   alimentación equilibrada  y  suficiente que permita a los niños desarrollarse adecuadamente.

Actualmente,  ADASEC  da  cobertura  en  República Dominicana,  en cuanto a atención y ayuda a los niños se refiere, dentro de su Programa de Apadrinamientos a niños de las ciudades de Cotui, Bonao, La Vega, Baní, Santiago,  Palavé  y  próximamente  en  San Juan de la Maguana,  con  capacidad para 600 niños aproximadamente.

Estas ciudades  están  situadas en las regiones del interior,  y  son básicamente  zonas  agrícolas  en  las  que existen  grandes  carencias  de  atención  a la infancia, especialmente en lo que alimentación y escolarización se refiere. Este Programa de Apadrinamientos se viene desarrollando exitosamente desde el año 1989, con la Fundación Niño Feliz de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en donde existen cuatro comedores y comen 983 niños.

Con este Programa de Apadrinamientos, se pretende que la Comunidad Extremeña, a través de ADASEC en Extremadura, se haga cargo del apadrinamiento de los niños que integran el comedor de Baní, República Dominicana.

El comedor de Baní está situado en el Barrio de Sta. Rosa, comunidad muy pobre, con una población de 15.000 personas aproximadamente. De las cuales, más de la mitad son niños, aproximadamente el 40 % sufre desnutrición y se enfrenta a un entorno carente de agua potable, servicios sanitarios, falta de asistencia médica y un 70 %& de analfabetismo. A partir de esta lamentable realidad, se inició el comedor de Baní, en diciembre de 1998, intentando paliar estas carencias.

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